La obra Moscarda, inspirada en la novela Uno, ninguno y cien mil de Luigi Pirandello, llega al escenario del Foro Shakespeare de la CDMX con una propuesta escénica que explora la fragilidad de la identidad humana y la forma en que las miradas de los demás pueden fragmentarla.
Dirigida por Verónica Albarrán, la puesta en escena presenta la historia de Ángelo Moscarda, un hombre cuya vida se transforma cuando una simple observación de su esposa sobre su nariz provoca una crisis existencial.
A partir de ese momento descubre que no es un solo individuo, sino “cien mil”, según la percepción de quienes lo rodean.
El montaje sigue el recorrido psicológico de Moscarda mientras reconstruye los momentos que lo conducen a cuestionar quién es realmente.
Lo que comienza como una duda aparentemente trivial se convierte en un viaje hacia la pérdida de certezas, donde el personaje enfrenta las múltiples versiones de sí mismo creadas por la sociedad.
La obra retoma las reflexiones filosóficas del texto original para abordar temas como la identidad, el ser y el parecer, así como la violencia simbólica que ejercen las miradas ajenas sobre la construcción del individuo.
La propuesta escénica apuesta por un escenario desnudo, donde muebles antiguos y objetos en desuso evocan la intimidad de la casa en la que transcurre la acción. Este espacio minimalista dialoga con la arquitectura del teatro y funciona como una metáfora del mundo interior del protagonista.
La iluminación se construye a partir de lámparas, candiles y velas activadas por los propios actores, generando claroscuros que remiten al cine negro y al expresionismo alemán. El resultado es una atmósfera onírica que acompaña la introspección del personaje.
El montaje cuenta con las actuaciones de:
Ambos intérpretes encarnan la tensión entre la identidad personal y las múltiples versiones que los demás construyen sobre cada individuo.
Aunque se inspira en un texto clásico, Moscarda plantea preguntas profundamente contemporáneas sobre la identidad en un mundo dominado por pantallas, redes y percepciones digitales. La puesta invita a reflexionar sobre cómo la virtualidad y las tensiones generacionales influyen en la manera en que las personas se ven a sí mismas.
La obra está dirigida principalmente a público adulto, especialmente a quienes disfrutan de propuestas teatrales con exploración psicológica y estética cercana al cine noir.
La temporada de Moscarda se llevará a cabo con las siguientes funciones:
Con esta propuesta, el montaje invita al público a enfrentarse a un espejo incómodo pero necesario: el de las múltiples identidades que cada persona proyecta y que los demás construyen.
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