“Cocodrilos”, una mirada al periodismo y la violencia llega a las salas de cine de la CDMX
La Facultad de Estudios Superiores (FES) Acatlán de la UNAM recibió al director mexicano J. Xavier Velasco para un preestreno exclusivo de “Cocodrilos”, su ópera prima, proyectada en el Auditorio II Miguel de la Torre y la cual ya está en salas de cine de la CDMX.
La función fue organizada por invitación de la Coordinación de Comunicación de la Facultad y reunió a estudiantes interesados en conocer la propuesta cinematográfica del realizador, cuyo largometraje había recorrido durante aproximadamente un año distintos festivales internacionales.

“Cocodrilos” sigue a Santiago, un fotoperiodista que, después del asesinato de su mentora a manos del crimen organizado, decide continuar con la investigación del caso.
Ante una versión de los hechos que, desde la fiscalía, busca encubrir lo ocurrido, el protagonista participa en la publicación de un reportaje que cuestiona el discurso oficial y termina convirtiéndose en blanco del narcotráfico.
La historia está ambientada en Veracruz y utiliza las convenciones del thriller para aproximarse a los riesgos relacionados con el ejercicio periodístico.

Después de la proyección, Velasco participó en una sesión de preguntas y respuestas con las y los estudiantes de la FES Acatlán, donde habló sobre las decisiones que marcaron la realización de la película.
El director explicó que recurrió al cine de género porque la ficción le permitió retratar la realidad del país sin los límites propios del documental y, al mismo tiempo, buscar una aproximación más humana a sus personajes.
Para construir la atmósfera de la cinta también colaboró con grupos de periodistas regionales de Veracruz y con el colectivo de madres buscadoras El Solecito.
Un thriller que convierte la mirada periodística en una búsqueda de verdad
Uno de los elementos más interesantes de “Cocodrilos” es la manera en que utiliza el thriller para acercarse a una problemática social sin abandonar la construcción dramática.
La investigación de Santiago funciona como motor de la historia y convierte a la fotografía y al ejercicio periodístico en herramientas para cuestionar una versión oficial de los acontecimientos.
De esta manera, el suspenso no depende únicamente de las amenazas que enfrenta el protagonista, sino de las consecuencias que implica continuar buscando respuestas.
La película también adquiere fuerza a partir de su contexto y de la investigación realizada por su director para construir el relato.
El acercamiento con periodistas de Veracruz y con el colectivo El Solecito permite que la ficción dialogue con una realidad concreta, mientras que la decisión de humanizar a sus personajes evita que el conflicto se reduzca únicamente a una confrontación entre buenos y malos.
El resultado es un thriller que utiliza el género para plantear preguntas sobre la responsabilidad de informar, la memoria y el costo de intentar revelar aquello que otros buscan mantener oculto.

La película ya se encuentra en salas de cine de la CDMX como la Cineteca Nacional sede Chapultepec.
